El año era 2021. Con el mundo en gran parte confinado en casa, las competencias públicas pasaron de arenas llenas a transmitirse desde nuestros propios hogares. Entre quienes navegaban esta parte tan particular de nuestra historia reciente estaba Hungrybox, alias Juan Debiedma, una fuerza dominante en Super Smash Bros. Melee; un título famoso por sus exigencias técnicas extremas y su ejecución perfecta al frame.

Durante un stream rutinario de torneo, alguien en el chat notó que HungryBox estaba usando unos AirPods con Bluetooth e intervino:

“Deberías cambiarte a un headset con cable, los audífonos Bluetooth agregan 12 frames de retraso de audio”

“Oh…”, Hungrybox reaccionó. Dejó los AirPods a un lado de inmediato y terminó ganando el partido.

Y el torneo.

En un juego que corre a 60 frames por segundo, 12 frames son aproximadamente 200 milisegundos (ms), o un quinto de segundo. Eso significa que había un quinto de segundo de diferencia entre lo que Hungrybox veía y lo que escuchaba. Para la mayoría de la gente, y en la mayoría de las circunstancias, ese retraso no importa. Sin embargo, en un juego como Super Smash Bros. Melee, donde las reacciones de fracciones de segundo son lo que más importa (sobre todo en un torneo), eso es más que suficiente para decidirlo todo.

Así que la pregunta es simple: ¿qué es la latencia de audio y cuánto importa realmente en el gaming y en otros formatos de medios?

Qué es la latencia de audio

La latencia de audio es el retraso entre una acción y su resultado o, más específicamente, el tiempo que tarda la señal de origen en volverse sonido y llegar a tus oídos. Piénsalo como el rayo y el trueno: el rayo destella primero a lo lejos y el trueno llega retumbando unos segundos después, por la diferencia entre la velocidad de la luz y la del sonido.

En la mayoría de los dispositivos, por suerte, esa diferencia se mide en milisegundos y apenas se nota. Con conexiones por cable, ese retraso es prácticamente cero. Sin embargo, con lo inalámbrico, sobre todo con audífonos Bluetooth, puede ir de 100 ms a 200 ms o más, según el dispositivo.

La latencia rompe la sincronización

La latencia no es simplemente “lag”,, que es con lo que algunas personas la confunden. El lag es temporal, mientras que la latencia refleja las capacidades propias de un dispositivo.

En el gaming

La sincronización lo es todo. Estás reaccionando a señales visuales y auditivas que aparecen en fracciones de segundo. Las señales de audio, como pasos, recargas, sonidos de habilidades e incluso sonidos ambientales sutiles, suelen darte información antes de que algo aparezca en pantalla.

Agrega 100–200 milisegundos de retraso y estarás reaccionando a información vieja. Cualquier ventaja que pudieras haber tenido desaparece, sobre todo cuando el otro bando sí la tiene y tú no.

En cine, televisión y música

Las pistas de audio y video en los medios suelen estar sincronizadas de fábrica, lo que elimina la latencia de audio a nivel de archivo – al menos para el usuario final. La producción musical, en cambio, es otra historia. La latencia se nota mucho más, ya que el productor debe coordinar las pistas en pantalla con lo que está escuchando. Y del lado de la interpretación, un poco de latencia puede pesar mucho; en casos extremos hace que las bandas toquen fuera de sincronía.

POV: tu jornada de 9 a 5 como productor musical. Cortesía de u/Alan_FEVM, vía r/FL_Studio

Al ver videos, un poco de latencia puede arruinar por completo la experiencia. Los diálogos se desfasan y el desajuste entre lo que pasa en pantalla y lo que escuchas puede volverlo casi imposible de ver.

La buena noticia es que la mayoría de los servicios de streaming intenta compensar la latencia sincronizando el audio y el video o, más bien, desincronizándolos; algunos servicios de streaming incluso retrasan el video con la esperanza de compensar la latencia. En teoría funciona, pero en la realidad las cosas rara vez salen perfectas todas las veces.

A veces las apps no detectan si estás usando audífonos inalámbricos, las latencias compensadas no siempre coinciden y, si los controles están disponibles, sincronizar a mano es una lata que no quieres tener una noche de fin de semana en el sillón.

El origen de la latencia

Toda señal de audio pasa por una cadena de procesamiento: se codifica, se transmite y luego se decodifica justo antes de que la escuches. Con conexiones por cable, esto ocurre casi al instante. Sin embargo, lo inalámbrico agrega retrasos tanto por cada paso nuevo que introduce como por lo que tarda cada uno de esos pasos.

El Bluetooth, en particular, prioriza la estabilidad y la compatibilidad universal, lo que a menudo cuesta velocidad de transmisión. El promedio ronda los 80 ms a 100 ms, y algunas configuraciones superan los 150 ms.

Otros protocolos, como el inalámbrico de 2.4 GHz, pueden reducir bastante este retraso, aunque de todas formas introducen algo de retraso por la propia naturaleza del método de transmisión. Si bien logramos bajar nuestra latencia a 30 ms en Bluetooth y a 20 ms en nuestro SANSYNC inalámbrico de 2.4 GHz (ambos modos disponibles en SANWEAR-GAMETYPE), la única forma de eliminar de verdad la latencia es quitar por completo esa distancia entre la fuente y el sonido.

Recablear la latencia

Si las diferencias de sincronización son lo que más importa, ya sea que estés jugando o disfrutando contenido, creemos que la solución más simple sigue siendo la más confiable: eliminarla y usar cable.

¿Para qué pasar por retrasos de codificación o demoras de transmisión si puedes ir con cable? Esa idea fue el origen que nos llevó a crear HARDWIRE, solo que mejorado con los avances modernos.

Al combinar una conexión directa por cable con un sistema de procesamiento independiente y totalmente integrado a bordo, en el Audio Cortex, HARDWIRE ofrece un sistema de sonido totalmente optimizado que elimina la latencia y toma el control de toda la cadena de procesamiento de sonido, lo que da como resultado un audio claro, sin interferencias y con latencia cero absoluta.

La latencia se mide en milisegundos, pero su impacto puede volverse mucho más grande que eso. Desde ganar y perder partidas hasta noches de película arruinadas porque el audio no responde. Cuando no hay latencia con la cual lidiar, no queda nada que compensar; y nada más que te impida vivir lo extraordinario.


 

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