En 2016, Apple hizo lo impensable: eliminó el omnipresente conector de audífonos de 3.5 mm del entonces próximo iPhone 7. La movida se recibió en gran medida como algo contra el consumidor, y muchos denunciaron que Apple lo hacía solo para obligar a la gente a adoptar sus recién lanzados audífonos totalmente inalámbricos ‘AirPod’. Aunque en su momento fue tema de acalorado debate, hoy parece que Apple se adelantó a la curva, y muchos otros fabricantes de smartphones siguieron el mismo camino y abandonaron el conector analógico.

Aunque esto dio inicio a una era de dominio de lo totalmente inalámbrico, el cambio también obligó a quienes querían seguir con audífonos con cable a buscar la forma de convertir la señal analógica de 3.5 mm en una digital. Mientras Apple se aferró tercamente a su conector Lightning durante un tiempo, desde 2023, prácticamente todos los dispositivos modernos usan un solo estándar: USB-C.

Entonces, ¿cómo afecta USB-C al mundo del audio personal?

El conector analógico, por más icónico y ‘puro’ que sea, introduce variables y obstáculos que no podemos controlar. Su ruta de señal queda expuesta a interferencias, su desempeño depende mucho de la calidad del DAC interno del dispositivo anfitrión y no tiene capacidad para alimentar una amplificación avanzada. Incluso las mejores implementaciones analógicas enfrentan limitaciones inherentes, porque las señales de audio deben pasar por varias etapas de hardware antes de llegar al oyente.

USB-C resuelve todos estos problemas, y por eso es la conexión que elegimos para HARDWIRE.

Un ecosistema independiente

El primer beneficio de pasar a USB-C es que nos permite eliminar por completo la dependencia del circuito de audio de un teléfono o una laptop. En lugar de depender del DAC y el amplificador internos del dispositivo, componentes diseñados muchas veces pensando en la eficiencia y no en la fidelidad, USB-C nos da una ruta clara y directa a la fuente. Eso es lo que le da a HARDWIRE control total sobre cada etapa de toda la cadena de audio.

En el momento en que la señal sale de tu dispositivo, se entrega limpia a nuestro DAC/AMP integrado, donde la conversión, la amplificación y todo el acondicionamiento de la señal ocurren bajo condiciones muy específicas y controladas: las nuestras. Esto elimina cualquier posibilidad de distorsión e inconsistencia derivada del uso de los conectores de audio tradicionales de 3.5 mm.

Acceso directo a la potencia

Más allá de la pureza de la señal, USB-C también da acceso y control directos sobre la entrega de energía. Eso es esencial para el amplificador de alta potencia integrado en el Audio Cortexde HARDWIRE, una potencia que no se podía lograr con el antiguo conector de audio de 3.5 mm.

En los sistemas analógicos, la calidad de la amplificación varía de un dispositivo a otro. Pero en un sistema digital controlado se vuelve estándar y consistente. Replicable. Al tomar y controlar el flujo de energía directamente desde los puertos USB-C modernos, el Audio Cortex puede asegurar que todos los sistemas reciban la misma potencia, siempre. Eso garantiza que el tuning, el detalle, el volumen y la calidad de sonido se mantengan consistentes tanto si te conectas a un reproductor de música de $50 como a un teléfono de $200 o a una PC de $2,000 dólares.

Datos más allá de las señales de sonido

Otra ventaja que suele pasarse por alto es la presencia de un canal de datos; algo que el analógico de 3.5 mm simplemente no puede ofrecer.

USB-C permite la comunicación directa entre nuestro hardware y la app SAN SOUNDSCAPE, lo que habilita la configuración de perfiles de EQ, los ajustes en el propio dispositivo y las actualizaciones de firmware con el tiempo. Los cables analógicos no tienen forma de transportar este tipo de datos, mucho menos de permitir que una computadora como el Audio Cortex los guarde. Así, mientras los audífonos de 3.5 mm necesitan dispositivos externos para configurar el EQ, HARDWIRE te deja guardar los ajustes de EQ y llevarlos contigo de un dispositivo a otro.

Lo más importante: USB-C nos da consistencia en el rendimiento del hardware. Con dispositivos totalmente analógicos, no hay dos modelos de audífonos que suenen igual, por las diferencias en los procesos de fabricación de cada componente. En cambio, con un sistema digital con DAC/AMP integrado, HARDWIRE se convierte en su propio ecosistema independiente. Vas a escuchar el sonido tal como lo diseñamos, libre de la mayor cantidad posible de variables externas. 

Con cable, reinventado.

Al elegir USB-C, controlamos la infraestructura que nos permite ofrecer un audio excepcional sin concesiones. Diseñamos HARDWIRE para que fuera el audífono con cable del siglo 21 a la altura de esta nueva realidad.

Buscamos llevar el audio a su límite absoluto; descubrir detalles más finos en la música que le da color a nuestra vida y ofrecer experiencias auditivas cinematográficas.

USB-C permite que HARDWIRE conserve cada detalle, optimice toda la energía y entregue el sonido con el cuidado y la precisión para los que fue diseñado. De forma consistente

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